
La energía es responsable de al menos el 60 % de las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo, según datos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), lo que convierte este tema en una de las principales causas del cambio climático.
En el camino de combatir el calentamiento global, la Unión Europea ha adoptado el Pacto Verde Europeo, un conjunto de medidas que tienen por objetivo lograr la neutralidad climática para el año 2050. Con miras a alcanzar esta meta, la búsqueda está enfocada en promover el uso de energías verdes o limpias, una alternativa a las energías no renovables cuya propuesta es la de mejorar el impacto ambiental en nuestro planeta.
En ese sentido, este parece el momento ideal para considerar una carrera en el área de la transformación energética y sus numerosas oportunidades de desarrollo profesional. Para el caso de nuestro país, su posición geográfica, sumada a otras ventajas del territorio, hacen que la Maestría en Energías Renovables de la Universidad Europea en Colombia sea una de las maestrías más demandadas en Colombia.
Se conoce a la energía verde como toda aquella energía limpia no contaminante que procede de fuentes que son 100 % renovables, es decir, de aquellos recursos que, debido a su naturaleza, resultan inagotables.
Pese a que los conceptos de energía verde y energía renovable parecen ir de la mano y hasta ser intercambiables, existe una importante diferencia entre ambos. Y es que, si bien todas las energías verdes son renovables, no podemos considerar a todos los tipos de energías renovables sean considerados energías verdes.
Esto debido a que algunas energías renovables tienen un impacto ambiental que es demasiado alto como para ser consideradas verdes.
Entre las energías que sí son completamente renovables y con un impacto ambiental reducido, encontramos estos ejemplos:
Contrario a lo que sucede con las energías convencionales, las energías verdes ofrecen un gran abanico de ventajas ambientales, económicas y sociales que las posicionan como pilares fundamentales en la transición hacia un futuro que sea más sostenible. Entre los beneficios que encontramos, podemos destacar:
Hoy por hoy, la implementación de energías verdes enfrenta desafíos como los altos costos iniciales, además de la intermitencia en su generación y problemas de infraestructura.
Sin embargo, en los últimos años, el aumento de la sensibilización medioambiental ha posibilitado el desarrollo de distintas y variadas soluciones para abordar estos desafíos, lo que ha dado lugar a nuevas innovaciones como:
Las tecnologías de almacenamiento de energía verde experimentan en este momento un gran avance en la gestión de la intermitencia de fuentes renovables como son la solar y la eólica. Es aquí donde entran en juego los denominados vectores energéticos como son las sustancias o los dispositivos capaces de almacenar energía para liberarla en otro lugar o en otro momento posterior, con la contrapartida de siempre recuperar una menor cantidad de energía que la que fue invertida inicialmente. Esto incluye las baterías, que son cada vez más eficientes y económicas, sistemas de almacenamiento de energía a gran escala como el almacenamiento térmico y la hidroeléctrica reversible o, en un grado de desarrollo que cada vez es mayor, el hidrógeno.
La industria del transporte está viviendo una transformación trascendental hacia la sostenibilidad gracias a la producción a gran escala de vehículos eléctricos y sistemas de transporte público que hacen uso de energías limpias. En este sentido, además como vector energético de primer orden, el hidrógeno verde brinda una solución que es prometedora para sectores como el transporte de carga y de la aviación, áreas en las que la descarbonización es bastante difícil.
En los últimos años, la inteligencia artificial está cobrando cada vez más relevancia en el desarrollo de soluciones energéticas sostenibles. Esto debido a sus capacidades de automatización, análisis y proyección, que se están aplicando con éxito en la optimización de todo tipo de procesos, unos que van desde las previsiones de producción hasta mejoras en el funcionamiento de las redes eléctricas.
La transición hacia energías renovables, más allá de que representa un cambio en la forma en que generamos y consumimos energía, también significa una oportunidad para el crecimiento profesional. Esto debido a que la importancia de las energías renovables hace también que sea necesario y atractivo estudiar energías renovables.