
El apego es un vínculo afectivo que se establece en los primeros años de vida entre un bebé y sus progenitores. La principal función de este tipo de vínculo es la de proporcionar seguridad al niño o a la niña en situaciones de amenaza, inseguridad, relación con otros o en esa exploración que hacen los pequeños de todo lo que les rodea.
Estas primeras experiencias y relaciones de apego tienen una alta influencia en la idea que tenemos acerca del mundo y también acerca de nosotros mismos.
Si es de tu interés conocer las herramientas para ayudar a personas en el ámbito psicológico la Maestría en Psicología Infanto Juvenil y la Maestría en Desarrollo Infantil de la Universidad Europea en Colombia te abrirán las puertas a los conocimientos y herramientas necesarias en el campo laboral de la psicología, enfocado en esas primeras y trascendentales etapas de la vida.
El apego tiene distintos estilos, pero ninguno de ellos es invariable por lo que sí es posible repararlo o transformarlo. Teniendo en cuenta que todas las relaciones que se dan desde el nacimiento hasta la edad adulta marcan el comportamiento que se tendrá a lo largo de la vida, también es bien sabido que la forma en la que un individuo se vincula puede ir evolucionando y transformarse con un trabajo terapéutico. A continuación, te explicamos los tipos de apego que existen.
El apego seguro se caracteriza por un sentimiento incondicional en el que el niño sabe que su cuidador no le va a fallar. Aquellas personas con apego seguro demuestran un comportamiento altamente activo, al tiempo que interactúan de manera confiada con su entorno.
Este tipo de apego se caracteriza en que el niño no confía en sus cuidadores. El termino ambivalente se refiere al expresar sentimientos contrapuestos por lo que, por lo general, genera mucha angustia. En adultos este apego también provoca una sensación de temor a que, por ejemplo, su pareja no los quiera realmente.
Aquellos niños que asumen que no pueden contarles nada a sus cuidadores, viven este apego, lo que les provoca sufrimiento. Esto se refleja, por ejemplo, en no llorar cuando hay una separación de sus progenitores o en evitar el contacto cercano. En la etapa adulta se extrapola a dificultades en relación y sentimientos de rechazo frente a intimidad con otras personas.
Se trata de una variante que mezcla el apego evitativo con el ansioso. En ese contexto el niño crece en un ambiente de alguna manera hostil, provocando un fuerte desequilibrio en el individuo.
Pueden ser varias y distintas las causas del apego emocional, que normalmente se desarrolla en las primeras etapas de la vida y está altamente influenciado por las interacciones y el cuidado que ha recibido la niña o el niño durante su infancia. A continuación, abordamos algunos factores que pueden contribuir al apego emocional:
Los tratamientos más comunes son los siguientes, y su aplicación dependerá de la disfuncionalidad e intensidad del vínculo:
Para ayudar a las personas a afrontar situaciones que por sí solas no podrían afrontar, está la rama de la salud que es la psicología. Si se tiene en cuenta que muchas de las situaciones de la etapa adulta dependen en buena parte de lo sucedido en las etapas tempranas de la vida, la Maestría en Psicología Infanto Juvenil y la Maestría en Desarrollo Infantil de la Universidad Europea en Colombia son dos excelentes opciones para destacar en el campo profesional de este sector.