
Uno de los principales problemas de la educación en Colombia es el de la deserción escolar. Los últimos datos de Fedesarrollo apuntan a que solo 44 niños de cada 100 que entran al grado de primero de primaria logran graduarse de bachiller. Más preocupante todavía el hecho de que de esos 44, solo el 38,7% accede a la educación superior.
En las pruebas del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA por sus siglas en inglés) de 2018, Colombia presentó una reducción de su desempeño con respecto a 2015. Se trató de una diferencia entre 80 y 100 puntos con respecto al promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Esta disminución significa que un estudiante de 15 años en el país cuenta con 2,5 años menos de escolaridad con respecto a un estudiante promedio de la OCDE, lo que supone un reto importante en el panorama de la educación nacional.
Con este escenario, las personas que dirigen los centros de educación, bien sean públicos o privados, cuentan con la posibilidad de innovar y diseñar estrategias para contrarrestar estas estadísticas.
La misión de un director de colegio es velar por el éxito de los proyectos que se realizan en el centro educativo, tanto a nivel interno como externo. Ahora bien, para que esto sea posible, son muchas las responsabilidades y las tareas, bien sean organizacionales, administrativas, financieras, etc., a las que la persona que ocupa este cargo debe dar respuesta.
Según el Ministerio de Educación Nacional, las funciones establecidas en el artículo 25 del decreto 1860 de 1994 son:
Sumado a las estipuladas por la ley, es importante que desde la dirección del colegio se fomente la formación académica del profesorado mediante maestrías en educación u otras formaciones académicas del sector educativo.
Lo cierto es que para llegar a ser un buen director escolar, además de contar con experiencia y la formación específica adecuada, como la Maestría en Gerencia Educativa que ofertamos en la Universidad Europea en Colombia, resulta necesario poseer una serie de cualidades personales.
Algunas de estas aptitudes son:
En definitiva, experiencia, formación y habilidades, todo en su conjunto, resultan de gran ayuda a la hora asumir adecuadamente las funciones que implican la dirección y gestión de un centro educativo.